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viernes, 8 de enero de 2010

Instituciones, la palabra de moda

Mucho ya se ha dicho de la ida de Redrado del BCRA (aunque ahora momentáneamente volvió al momento en que escribo el post) así que mucho de eso no tengo para agregar. En una opinión personal el mejor análisis lo escuché del ex ministro de economía Martín Lousteau en tele y en radio (link de TN acá). Si alguno tiene la chance de escucharlo lo recomiendo. Pero además ya varios han escrito en la BEA (Natalio, Rollo y Ana C.) con los que estoy más que de acuerdo.


A pesar que de la novela per se no puedo agregar nada, mucha gente ha estado diciendo la palabra instituciones a diestra y siniestra (rapidito, en La Nacion salen 34 entradas a esta palabra en los últimos 5 días para darnos una idea). Nos importan las instituciones? Y si es un sí, por qué? Como este es un blog económico lo vamos a responder desde la misma perspectiva.


Ya mucho se ha escrito del tema, podemos citar (y los lectores pueden googlear) a Acemoglu, Johnson y Robinson o a La Porta, De-Silanes y Shleifer, además de Rodrik, como los principales académicos que forjaron el debate entre instituciones y crecimiento estable (y cuál causa cuál). La idea es que hay evidencia de las dos partes, es decir que se retroalimentan el crecimiento sostenido y las instituciones (Una nota al pie: Cuando hablamos de retroalimentación lo que decimos es que ser mas volátil quiere decir q vos creces a un 10% pero también en años malos caes un 10%. Por ejemplo, Suecia seguramente nunca crece a un 10% pero tampoco nunca en su historia debe haber caído un 10% el pbi. Entonces, Argentina cuando cae un 10% es el caso del 2001, se rompe cualquier institucion posible, se apropian de los depósitos, hacen pesificaciones asimétricas, se rompen todos los contratos, es decir no hay instituciones. Eso es lo terrible de tener alta volatilidad en el crecimiento. Por otro lado, si vos tenes instituciones buenas, como Australia, por ahí viene una ola de desconfianza y la gente saca la plata de Australia pero es poca gente. Ahora una ola de desconfianza en Argentina, por las instituciones malas que tenemos, la gente piensa q se viene el mundo abajo, y absolutamente todos sacan la plata de nuestro país, consecuencia caemos un 10% con suerte). Pero siempre estamos hablando de crecimiento de largo plazo, y estable. En Argentina, los ciclos políticos nunca han favorecido este tipo de crecimiento. Pero para ver cuánto le deberían importar las instituciones a nuestro país veamos la evidencia. A continuación presento dos tablas, la primera hace referencia a una comparación entre países de calidad de instituciones (datos del Banco Mundial promediados desde 1960-1995) y la segunda a sus datos de crecimiento desde 1950-2007 (Penn World Tables).


Tabla 1: Comparación de Instituciones. Promedio 1960-1995. Un mayor número indica una mayor calidad en del país en el aspecto correspondiente.





Tabla 2: Estadísticas de Crecimiento per cápita (en PPP). 1950-2007.


Alineación a la izquierda
Claramente hay una relación importante. Más allá de que esto no es base para inferir que las instituciones causan un mayor y más estable crecimiento, si nos muestra una correlación importante. Son con estos manotazos a las instituciones y los cambiantes ciclos políticos los que tienen una relación muy importante con que Argentina no se pueda enderezar como un país serio en términos de crecimiento sostenido y estable. Lo importante de este último tipo de crecimiento es que a mayores vaivenes en el crecimiento de una economía siempre los que más sufren son los que menos tienen porque no tienen con qué protegerse en tiempos difíciles.


Esta no es una crítica al gobierno de turno sino a todos los gobernantes de los últimos 50 años como muestra la Tabla 1. Todos cayeron en la tentación de erosionar de alguna manera u otra las instituciones. La conclusión esta clara en los datos, las instituciones tienen una relación estrecha con la estabilidad y prosperidad económica de un país a largo plazo. Personalmente creo que hasta que no haya un acuerdo de una continuación política en las cosas que se hicieron bien anteriormente, este daño continuo a las instituciones estará presente más allá de quién este como gobierno de turno.